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Integraciones

Integrar el ERP con tu tienda online, sin doble digitación.

Si cada venta de la tienda se digita de nuevo en el sistema de gestión — o el stock de un lado nunca coincide con el del otro — el problema no es tu equipo: es que tus sistemas no se hablan. Esta guía cuenta cómo se conectan, qué mirar en los sistemas del mercado uruguayo y qué se rompe cuando se hace mal.

Actualizado: 9 de agosto de 2026 · Por el equipo de Arlevix

El síntoma

La doble digitación es un impuesto silencioso.

La secuencia es conocida: entra un pedido en la tienda, alguien lo copia al sistema de gestión para facturar y descontar stock, y otro alguien actualiza el precio en dos lugares cuando cambia. Cada paso es chico; la suma es una persona dedicada a ser el cable entre dos sistemas.

El costo no es solo el tiempo: es el error de tipeo que factura mal, el stock que dice 3 cuando queda 1, la venta de algo que ya no había y la media hora de cada cierre de mes buscando por qué los números no cuadran.

Qué se conecta

Qué significa integrar el ERP con la tienda.

Integrar es que la información exista UNA vez y viaje sola. Los flujos típicos, de más urgente a más fino:

Stock

El inventario vive en el sistema de gestión y la tienda lo refleja: cada venta — de cualquier canal — descuenta en el mismo lugar. Se acabó el "dejame confirmar si queda".

Productos y precios

El catálogo se administra una vez: altas, descripciones y cambios de precio del ERP aparecen en la tienda, con las reglas que definas — lista mayorista, precios con IVA, redondeos.

Órdenes

La venta de la tienda entra al sistema de gestión como pedido, con el cliente, los ítems y el medio de pago — lista para el circuito de siempre, sin digitarla.

Facturación

El paso que cierra el circuito: la venta se factura como comprobante fiscal electrónico (CFE) según la normativa de DGI, desde tu sistema, sin cargar nada a mano.

El mercado local

Los sistemas de gestión del mercado uruguayo: qué mirar.

En Uruguay los nombres que más aparecen son Memory, Zureo y Contabilium, junto a sistemas verticales por rubro y desarrollos a medida con años de servicio. La pregunta clave no es "¿cuál es mejor?" sino "¿qué expone el mío?": si el sistema ofrece una API — una puerta documentada para leer y escribir datos — y qué alcanza esa puerta: productos, stock, precios, pedidos, comprobantes.

De esa respuesta depende el camino: con API completa, la integración es directa; con API parcial, se integra lo que expone y se resuelve el resto por otra vía; sin API, quedan los caminos indirectos — exportaciones programadas, bases intermedias — que también funcionan, con sus tiempos.

Lo averiguamos antes de cotizar: leemos la documentación de tu sistema, hablamos con el proveedor si hace falta y te decimos exactamente qué se puede conectar y qué no.

Facturación electrónica

El CFE en el medio del circuito.

En Uruguay la facturación electrónica no es opcional, y es el eslabón donde la integración más paga: la venta que entra de la tienda puede facturarse automáticamente como CFE a través de tu proveedor homologado por DGI, quedar asociada a la orden y descontar stock — todo en el mismo movimiento.

Si hoy facturás las ventas online a mano, ese circuito solo suele justificar el proyecto: es volumen de tipeo que desaparece y errores fiscales que dejan de existir.

Los caminos

Conector de catálogo, middleware o integración a medida.

Conector de catálogo

Algunas plataformas y algunos ERPs traen conectores prearmados entre sí. Cuando existen y tu flujo es estándar, son el camino corto — con las reglas que traen, ni una más.

Middleware

Servicios que median entre sistemas con conectores genéricos. Flexibles hasta donde llega su catálogo de piezas; el abono suele crecer con el volumen y el flujo se adapta a lo que el middleware permite.

Integración a medida

Un puente propio entre tu ERP y tu tienda, con tus reglas: qué sistema manda en cada dato, cómo se mapean los SKUs, qué pasa con IVA y listas de precios. Queda a tu nombre y se adapta cuando el negocio cambia.

La letra chica

Qué se rompe en la práctica (y cómo se evita).

Las fallas clásicas de las integraciones ERP-tienda hechas a las apuradas:

  • SKUs que no coinciden: el mismo producto con códigos distintos en cada sistema. Sin un mapeo explícito, la sincronización descuenta bien… el producto equivocado.
  • El IVA en el lugar incorrecto: un sistema maneja precios sin impuestos y el otro con — y las diferencias de centésimos rompen conciliaciones enteras.
  • Dos fuentes de verdad: si el stock se puede tocar en los dos lados sin regla de quién manda, la desincronización vuelve — ahora automatizada.
  • Errores silenciosos: la integración que falla sin avisar es peor que no tenerla. Registro de cada evento y alertas cuando algo no responde son parte del diseño, no un lujo.

Preguntas frecuentes

¿Mi sistema de gestión se puede integrar con la tienda?

Depende de qué expone: API completa, parcial o ninguna. Es lo primero que averiguamos — leemos la documentación de tu sistema y te decimos qué se puede conectar, qué no y por qué camino, antes de cotizar.

¿Y si mi ERP no tiene API?

Quedan los caminos indirectos: exportaciones e importaciones programadas, bases intermedias o trabajar con el proveedor del sistema para habilitar una puerta. Son menos elegantes pero funcionan — y a veces la respuesta honesta es que la integración total no conviene y alcanza con automatizar una parte.

¿Conviene empezar por stock o por facturación?

Por lo que más duela. El stock desincronizado suele ser lo más urgente porque genera sobreventa; la facturación automática suele ser lo que más horas devuelve. Integrar por etapas — primero un flujo, después el resto — es lo recomendable en casi todos los casos.

¿Esto funciona también con Mercado Libre en el medio?

Sí: el marketplace es un canal más del mismo circuito — la venta de Mercado Libre puede entrar al ERP, facturarse y descontar stock igual que la de la tienda. La guía completa de esa pata está en la página de integración con Mercado Libre.

¿Quién mantiene la integración cuando algo cambia?

Las APIs y los sistemas cambian, y la integración se mantiene — por eso el plan de mantenimiento existe, se llama así y se cotiza aparte con alcance claro. Lo que entregamos queda documentado para que cualquier técnico serio pueda retomarlo.

Contanos qué sistema usás y qué se digita dos veces

Con el nombre de tu sistema de gestión y tu plataforma de tienda alcanza para arrancar: averiguamos qué exponen y te decimos qué integraríamos primero.

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